El jefe de cocina

Cláudio Javier Martín



La infancia,esa etapa de la vida que nos marca para siempre.

Crecí entre el bullicio de la  gente, entre cazuelas, ruidos y algarabía, en el seno de mi familia, personas trabajadoras donde las halla a las que tanto admiro, recuerdo a mi abuela con especial cariño, una señora vestida de negro,de fina y a su vez arrugada piel blanca , encorvada y de  intensos ojos verdes marcados, reflejo de una vida dura, de trabajo en el campo de la posguerra, la que no tuvo oportunidad de ir a una escuela y  para expresarse utilizaba sabios refranes, que hoy en día sigo usando sin poder evitar que una sonrisa se dibuje en mis labios, esa mujer a la que tanto le debo fue para mi un ejemplo a seguir y me enseñó entre otras cosas que no existe recompensa sin sacrificio, ni éxito  sin haber conocido antes el fracaso, para al fin saber apreciar el valor de las cosas.




NUESTRO EQUIPO DE COCINA 

En esta cocina todo se hace con amor,ingrediente principal que añadimos a todos nuestros platos.

Cláudio,Eduardo,José y Luis.


NUESTRO EQUIPO DE SALA

Nuestra mayor satisfacción es que puedan aparcar las preocupaciones  del día a día y disfrutar de un momento agradable.

Juan José, Paula,Virginia y Juan Miguel.


QUIEREN SABER NUESTRO ORIGEN??

La infancia,esa etapa de la vida que nos marca para siempre.

Crecí entre el bullicio de la  gente, entre cazuelas, ruidos y algarabía, en el seno de mi familia, personas trabajadoras donde las halla a las que tanto admiro, recuerdo a mi abuela con especial cariño, una señora vestida de negro,de fina y a su vez arrugada piel blanca , encorvada y de  intensos ojos verdes marcados, reflejo de una vida dura, de trabajo en el campo de la posguerra, la que no tuvo oportunidad de ir a una escuela y  para expresarse utilizaba sabios refranes, que hoy en día sigo usando sin poder evitar que una sonrisa se dibuje en mis labios, esa mujer a la que tanto le debo fue para mi un ejemplo a seguir y me enseñó entre otras cosas que no existe recompensa sin sacrificio, ni éxito  sin haber conocido antes el fracaso, para al fin saber apreciar el valor de las cosas.